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Procesos inflamatorios. Como tratarlos con alimentación.


Existen diversos tipos de patologías y lesiones que cursan con inflamación y se encuentran de forma habitual en nuestra consulta.


Por una parte se encuentran las patologías y lesiones inflamatorias agudas, que normalmente son de carácter traumático, tales como esguinces, roturas musculares, tendinosas, ligamentosas o fracturas óseas.


Por otra parte, existen los procesos inflamatorios crónicos. Recientemente son muchos los diferentes artículos que exponen lo que se conoce como la inflamación de bajo grado o “Low Grade Inflamation” (LGI). El LGI es la patología por excelencia a nivel de inflamación crónica y se relaciona estrechamente con todas esas patologías que se conocen bajo el nombre de “enfermedades del mundo occidental” o “Western Diseases". Son diversos los estudios que muestran dicha relación, pudiendo hablar de distintos problemas de salud tales como el síndrome metabólico, diabetes mellitus tipo 2, enfermedades cardiovasculares, enfermedades respiratorias, enfermedades autoinmunes y enfermedades mentales entre otras.


¿PERO QUÉ ÉS LA INFLAMACIÓN?

Ésta es un proceso fisiológico que tiene como objetivo recuperar el cuerpo humano frente una infección o lesión. Este proceso auto-limitado controlado por el sistema inmunológico innato, regulado por el sistema nervioso simpático (SNS) y por el eje Hipófisis-Pituitario-Adrenal (HPA). Es decir, que el proceso inflamatorio lleva una especie de “programa resolutivo” intrínseco. Este programa de regulación se llama RESOLIÓMICS.

La inflamación consta de 3 fases (iniciación, resolución y terminación) que presentan distintas características, y en las que se encuentra el proceso de resoliómics intrínseco.


Tras la lesión empieza la primera fase, la iniciación, en la cual predominan los leucotrienos B4 (LTB4) y las prostaglandinas (PGs). Estas sustancias son ecosanoides proinflamatorios que inician la inflamación y que son creados por parte de los neutrófilos polimorfonucleares a través del ácido araquidónico (AA).


Seguidamente se inicia la fase de la resolución, que se caracteriza por disponer de un mecanismo llamado “Ecosanoid Switch” (botón ecosanoide). Éste inicia la producción de lipoxinas antiinflamatorias cuando se equilibran los LTB4 y las PGs (específicamente la PGE2). Las lipoxinas (LXs) antiinflamatorias se producen a través del ácido araquidónico juntamente con las diferentes lipooxigenasas (LOX-12 y LOX-15) y la ciclooxigenasa 2 (COX-2) acetilada. La acetilación de la COX-2, característica de esta fase, mejora el proceso resolutivo. Además de estas sustancias, también predominan las resolvimos, neuroprotectinas y maresinas, las cuales tienen su origen en el ácido eicosapentanoico (EPA) y el ácido docosahexanoico (DHA) respectivamente.


La fase de terminación es la más corta y se caracteriza por iniciarse cuando las sustancias antiinflamatorias paran el proceso inflamatorio y empieza la fagocitosis.


RECAPITULEMOS...

Como se ha explicado anteriormente, el abordaje de diversas patologías y lesiones, ya sean agudas o crónicas, pasa por el manejo de la inflamación. Se trata de un campo de estudio que se remonta al siglo XI en el Cánon de la Medicina, o incluso anterior, con el descubrimiento de los silicatos en la corteza de sauce por Hipócrates, y que derivaría en lo que hoy día se conoce como Aspirina.


Desde entonces, siempre se ha buscado resolver la inflamación mediante la eliminación o disolución de ésta con ayuda de inhibidores de la ciclooxigenasa (COX) y de la síntesis de prostaglandinas. Por otro lado, se han utilizado elementos físicos para el mismo fin, tales como el vendaje compresivo con inmovilización o la crioterapia (utilización de hielo), aunque son técnicas que presentan riesgos como bradicardia o daño tisular y nervioso, entre otros.


Estos métodos de actuación son los que se utilizaron el siglo pasado y que actualmente predominan en la práctica clínica.


Recientemente los artículos publicados presentan evidencias que apuntan en otra dirección, focalizada en estimular el proceso de resoliomics,es decir, la resolución con los propios “antiinflamatorios naturales” producidos por el cuerpo.


Esta nueva vía de acción se basa en favorecer la acción de sustancias que mejoren la resolución inflamatoria como son las resolvinas, maresinas y neuroprotectinas que tienen su origen en el EPA y el DHA mencionados anteriormente. También pueden tener especial importancia aquellos que favorecen la acetilación de la COX-2 así como otras sustancias involucradas en a la resolución o favorecimiento de marcadores inflamatorios.


Estas evidencias recientes apuntan en la dirección de que la necesidad de estos metabolitos en el proceso de resoliómics, juntamente con los cambios nutricionales producidos en los últimos tiempos, serian los responsables del descontrol en la auto-limitación del proceso inflamatorio.


Los cambios en los hábitos nutricionales producidos por las dos grandes revoluciones humanas, revolución agrícola y revolución industrial, podrían ser los responsables de un estrés sistémico a nivel de la población general, afectando de forma negativa a la resolución inflamatoria.


¿QUÉ NOS DICE LA EVIDENCIA CIENTÍFICA?

La EC nos dice que la dieta occidental (o “western diet”) y el estilo de vida occidental son los responsables de las respuestas inflamatorias desproporcionadas y las patologías inflamatorias crónicas.

Dietas como la de Okinawa, la dieta Mediterránea y la dieta Ancestral o Paleolítica, que se basan en frutas, verduras, frutos secos, hierbas y especias, pescado y marisco, carne moderada y aceite de oliva, se postulan como las mejores opciones como dietas proresolutivas de la inflamación.


La mejora de la microbiota intestinal mediante la utilización de probióticos es un factor importante a tener en cuenta especialmente por su relación con el sistema inmunológico.

Otros factores no dietéticos que parece que deben tenerse en cuenta son la restricción de la ingesta, el ejercicio y la gestión del estrés.


Esperamos que haya sido de vuestro interés.


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